Cómo me molesta el ser argento que hace resucitar, cada no sé cuantos años, ese puto personaje que exalta a la tierra donde vive a la hora de presentarse ante el resto, en un evento mundial. ¿Qué necesidad hay de esto? ¿Somos los capos ante el mundo porque alguien de nuestro suelo logra meter varias pelotas en un determinado lugar? OJO, no digo que esté mal ser un seguidor de algo en particular, y no voy a ponerme a hacer un análisis sobre gustos y preferencias de liberación mental y/o física del ser humano, a lo que voy con todo esto es; a esa exaltación multitudinaria, al revuelo pelotudo de varios que durante el resto del tiempo son poco y nada amantes del balónpie, al resurgimiento del celeste y blanco en todo el puto mapa, al “me acuerdo que soy argentino y defiendo mi país como loco”. BASTA.