Repetir en tinta es escandalosamente placentero. Repetir en sonidos que pertenecen a la bolsa del lenguaje discursivo es sólo para ser usado por los ÉSOS. Los ÉSOS son aquellos que se mantienen ALLÁ. ACÁ está todo el resto del universo, de la humanidad. La humanidad (alejándose de los ÉSOS) hizo que la repetición se vuelva insoportable para algunos. Hasta sus mismas letras son molestas, cómo suenan. Es que, ÉSOS, que son un PORQUÉ, saben darse cuenta de CÓMO unas cuantas letras, o un par, pueden etiquetar a una palabra de algo que no es. ¿Y si se rompen con esas letras? ¿qué quedan? ÉSOS hacen que todo suene distinto. Pueden usar hasta las letras más feas, mezclarlas como quieren y voilá, tenés una deliciosa palabra para decir. Repetir, sólo en el mundo de ÉSOS, hace que en el resto del mundo, el resto no sepa que decir.
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